El Chismoso

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Balhan:
Los rumores están vivos porque la gente cree en ellos. Cada rumor tiene su mercado: hay personas a las que les encanta chismear sobre temas del trabajo, ya sea de sueldo, de horario o de uniformes; se trata de ese tipo de gente que sabe hasta las veces que te levantaste de la silla y el tiempo que tomaste para descansar un rato. El rumor es una información difundida sin verificación oficial, es decir, una explicación no confirmada de los acontecimientos. Cuando uno habla de aquello cuya fuente original no ha confirmado, se transforma, no en un comunicador, sino en un cómplice del chisme, en un chismoso. ¿Chismoso yo? SI, ESCUCHASTE BIEN, chismoso tú.
Es tan chismoso el que lo vende como el que lo compra. El chisme nace de una voz que casi nunca se puede identificar. Pero esto no es lo importante, ya que el rumor es siempre una construcción grupal que surge en forma espontanea y sin planificación.
Todos los que participan o comentan el rumor son sus constructores, puesto que cada uno aporta algo al mismo, como el teléfono descompuesto.

“Las palabras del chismoso son como bocados suaves que penetran hasta las entrañas”.

Todos captamos lo que sucede en el mundo exterior por medio de nuestra percepción. En si, es imposible decodificar un hecho porque vimos o escuchamos en forma total y absolutamente objetiva. Nuestra percepción selecciona elementos y los interpreta. Pero claro, nuestra percepción no es infalible: por eso, muchas veces nos da una información falsa, distorsionada, y nosotros la tomamos como verdadera. En este sentido, los rumores pueden nacer de la mala interpretación de un mensaje.
Buscar al responsable primario del rumor no tiene sentido, ya que lo importante es admitir  que es uno mismo quien ah creído el rumor y se ha equivocado al comentarlo. Siempre nos proponemos buscar “al malvado que dijo eso” y así, magistralmente, perdemos de vista que nosotros también somos responsables (aunque evitemos admitir nuestra propia participación).
Aquellos que siguen hablando del chisme después de haberlo escuchado son tan responsables como su autor. Es uno mismo quien, al creerlo o al comentarlo a otro, lo difunde.

Hay tres leyes en todo rumor:
. La Ley de Reducción: El rumor tiende a acortarse y a hacerse cada vez más conciso. Los detalles desaparecen y se reducen en su extensión.
. La ley de Acentuación: Es la que implica la percepción, retención y narración selectiva de un número de pormenores dentro de un contexto. Se enfatizan ciertos detalles y otros se dejan de lado. En todo rumor hay exageración.
. La ley de asimilación: Las personas “ordenan” el rumor dándole “buena forma”. Le agregan pequeños detalles que le dan más consistencia y veracidad al relato.

Hay diferentes tipos de rumores, para todos los gustos y para todos los oficios. Nadie queda libre de estar en la boca del chismoso. Hables o no hables, hagas algo o no, el chismoso siempre tendrá algo para cambiar, modificar o alterar en relación a la información, y si no lo tiene, es capaz de inventarlo. ¡Se trata de gente con gran poder de imaginación!

Clasificación del rumor:
. Rumores sigilosos: Son los que toman cuerpo lentamente.
. Rumores impetuosos: Son los que se extienden como pólvora. Generalmente estos son mas frecuentes en las oficinas, en los equipos deportivos y entre parientes. La velocidad en la que van es sorprendente. La clave es transmitir información con rapidez, ya que, si no, con el tiempo, pierde su poder de seducción. Los chismes viejos no interesan tanto como los frescos.
. Rumores sumergibles: Son los que aparecen y se extinguen periódicamente.

EL CHISMOSO TRATA DE AGRADAR AL OTRO E INTENTA TENER COMPLICES ALTERNATIVOS. Un día habla de que está a la derecha y se lo cuenta al de la izquierda y viceversa, así es como funciona. Todo el tiempo está buscando el placer de ser escuchado atentamente, tratando de encontrar prestigio y aliados, por eso es que comenta las noticias y les llegan, Y como no tolera hablar de sí mismo, el conoce la vida de todos pero nadie sabe nada de su vida; lo que el busca es hablar de otros periódicamente. Los chismosos son personas que no toleran el silencio, por eso es importante para ellos hablar de algo (y que mejor, piensa, que hablar de otros). El chismoso es también una forma de liberar la agresividad reprimida.
Todos los rumores en algún momento, mueren pero, mientras eso sucede, también pueden mortificarse muchas vidas. Aprendemos a ponerles limite y no permitamos que sigan haciendo estragos. Frente a ellos tomemos actitudes positivas que nos permitan desintoxicarnos y ser libres de los chismes y de sus comunicadores.

Esto es lo que podemos hacer:
. No creer lo que nos dicen ni seguir comentándolo, a menos que sea la fuente original u oficial quien nos lo transmita.
. Buscar el error de la información; eliminar los elementos burdos o sin sentido.
. Explicar porque la gente cree en los rumores.
. Volver a la credibilidad de las fuentes oficiales. Frente a cualquier duda, consultar con ellas, Si deseamos acabar con el rumor hay que hablar con la autoridad o la fuente con quien esta relacionado el chisme.
. Destruir el ocio: Es sorprendente que existan lugares donde haya una concentración de chismosos, Las personas que se enfocan en su objetivo y en su propósito no tienen tiempo de estar rumoreando.
. Tengamos en cuenta que hay ciertas noticias que es preferible comunicarlas y las secuelas que dejan los chismes.
. no ser defensor de “los otros” o “carteros”; si alguien nos comenta algo acerca de otro hermano, no debemos ir nosotros a decírselo, sino alentar a quien nos habla a que vaya él a decírselo a ese hermano.
. Ofrecer, constantemente, información lo más exacta posible.
. Dar rápidamente las noticias (antes de que circulen) y tratar de que lleguen a todo el mundo.

Y algo más: Si ladran, hablan, rumorean, ¡es porque algo estás haciendo! De lo contrario, serás indiferente para la multitud. Tu identidad es una roca, ni un chisme ni un rumor podrán destruirla. “Por nuestros frutos seremos conocidos”. Tú sigue cosechando, sembrando y no te detengas a escuchar lo que los otros tienen ganas de decir.
Si te detienes a dar explicaciones o a tratar de entender los rumores, te vas a desenfocar.
Los rumores no te quitarán la felicidad ni el sueño. Solo tú podrás darle vida si les prestas más atención de que la que se merecen. Tu felicidad y todo lo que te propongas no depende de lo que los demás tengan para decir, sino de lo que tú estás dispuesto a hacer con el rumor.
¡No te envenenes!, desintoxícate y sigue adelante.

Fuente: Gente Toxica – Bernardo Stamateas.

Aragorn:
Excelente, realmente muy bueno. Creo que una de las cosas más destructivas que pueden haber son los chismes, lamentablemente también son inevitables... sea donde sea, tarde o temprano siempre aparecen... esperemos que llegue el día en el que podamos decir que nuestra sociedad está libre de chismes... que fantastico sería no?

Espectro:
uhmm por casualidad de la vida en estos dias recupere a un amigo.. q un chisme hizo q c alejara y dejara d tratarme a mi y a los mios....  y en estos dias sus ganas d hablar y me sinceridad resolvio  todo y siendo sincero para todo hay q hablar  y ser intelegentes y adelantarse a los chisme ... o tratar d hacerlo... ;)

DER:
Excelente, muy buen aporte, en particular para los mas chicos que es mas fácil lograr que aprendan algo, yo soy de aquellos que se mortificaban con los chismes hasta que un día deje de hacerlo y la vida resulto ser mucho mas alegre.

P.D.: Espectro feo, soy sincero jejeje

Kingu:
Este tipo de cosas destila siempre un tufillo a hipocresía....

En fin, mi aporte:

De las moscas del mercado
Friedrich Nietzsche


¡Huye, amigo mío, a tu soledad! Ensordecido te veo por el ruido de los grandes hombres, y acribillado por los aguijones de los pequeños.

El bosque y la roca saben callar dignamente contigo. Vuelve a ser igual que el árbol al que amas, el árbol de amplias ramas: silencioso y atento pende sobre el mar.

Donde la soledad acaba, allí comienza el mercado; y donde el mercado comienza, allí comienzan también el ruido de los grandes comediantes y el zumbido de las moscas venenosas.

En el mundo las mejores cosas no valen nada sin alguien que las represente: grandes hombres llama el pueblo a esos actores.  

El pueblo comprende poco lo grande, esto es: lo creador. Pero tiene sentidos para todos los actores y comediantes de grandes cosas.

En torno a los inventores de nuevos valores gira el mundo: - gira de modo invisible. Sin embargo, en torno a los comediantes giran el pueblo y la fama: así marcha el mundo.

Espíritu tiene el comediante, pero poca consciencia del espíritu. Cree siempre en aquello que mejor le permite llevar a los otros a creer - ¡a creer en él!

Mañana tendrá una nueva fe, y pasado mañana, otra más nueva. Sentidos rápidos tiene el comediante, igual que el pueblo, y presentimientos cambiantes.

Derribar - eso significa para él: demostrar. Volver loco a uno - eso significa para él: convencer. Y la sangre es para él el mejor de los argumentos.

A una verdad que sólo en oídos delicados se desliza llámala mentira y nada. ¡En verdad, sólo cree en dioses que hagan gran ruido en el mundo!

Lleno de bufones solemnes está el mercado - ¡y el pueblo se gloría de sus grandes hombres! Estos son para él los señores del momento.

Pero la hora los apremia: así ellos te apremian a ti. Y también de ti quieren ellos un sí o un no. ¡Ay!, ¿quieres colocar tu silla entre un pro y un contra?

¡No tengas celos de esos incondicionales y apremiantes, amante de la verdad! Jamás se ha colgado la verdad del brazo de un incondicional.

A causa de esas gentes súbitas, vuelve a tu seguridad: sólo en el mercado le asaltan a uno con un ¿sí o no?

Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad.

Todo lo grande se aparta del mercado y de la fama: apartados de ellos han vivido desde siempre los inventores de nuevos valores.

Huye, amigo mío, a tu soledad: te veo acribillado por moscas venenosas. ¡Huye allí donde sopla un viento áspero, fuerte!

¡Huye a tu soledad! Has vivido demasiado cerca de los pequeños y mezquinos. ¡Huye de su venganza invisible! Contra ti no son otra cosa que venganza.

¡Deja de levantar tu brazo contra ellos! Son innumerables, y no es tu destino el ser espantamoscas.

Innumerables son esos pequeños y mezquinos; y a más de un edificio orgulloso han conseguido derribarlo ya las gotas de lluvia y los yerbajos.

Tú no eres una piedra, pero has sido ya excavado por muchas gotas. Acabarás por resquebrajarte y por romperte en pedazos bajo tantas gotas.

Fatigado te veo por moscas venenosas, lleno de sangrientos rasguños te veo en cien sitios; y tu orgullo no quiere ni siquiera encolerizarse.

Sangre quisieran ellas de ti con toda inocencia, sangre es lo que sus almas exangües codician - y por ello pican con toda inocencia.

Mas tú, profundo, tú sufres demasiado profundamente incluso por pequeñas heridas; y antes de que te curases, ya se arrastraba el mismo gusano venenoso por tu mano.

Demasiado orgulloso me pareces para matar a esos golosos. ¡Pero procura que no se convierta en tu fatalidad el soportar toda su venenosa injusticia!

Ellos zumban a tu alrededor incluso con su alabanza: impertinencia es su alabanza. Quieren la cercanía de tu piel y de tu sangre.

Te adulan como a un dios o a un demonio; lloriquean delante de ti como delante de un dios o de un demonio. ¡Qué importa! Son aduladores y llorones, y nada más.

También suelen hacerse los amables contigo. Pero ésa fue siempre la astucia de los cobardes. ¡Sí, los cobardes son astutos!

Ellos reflexionan mucho sobre ti con su alma estrecha, - ¡para ellos eres siempre preocupante! Todo aquello sobre lo que se reflexiona mucho se vuelve preocupante.

Ellos te castigan por todas tus virtudes. Sólo te perdonan de verdad - tus fallos.

Como tú eres suave y de sentir justo, dices: «No tienen ellos la culpa de su mezquina existencia». Mas su estrecha alma piensa: «Culpable es toda gran existencia».

Aunque eres suave con ellos, se sienten, sin embargo, despreciados por ti; y te pagan tus bondades con, daños encubiertos.

Tu orgullo sin palabras repugna siempre a su gusto; se regocijan mucho cuando alguna vez eres bastante modesto para ser vanidoso.

Lo que nosotros reconocemos en un hombre, eso lo hacemos arder también en el. Por ello ¡guárdate de los pequeños!

Ante ti ellos se sienten pequeños, y su bajeza arde y se pone al rojo contra ti en invisible venganza.

¿No has notado cómo solían enmudecer cuando tu te acercabas a ellos, y cómo su fuerza los abandonaba, cual humo de fuego que se extingue?

Sí, amigo mío, para tus prójimos eres tú la conciencia malvada: pues ellos son indignos de ti. Por eso te odian y quisieran chuparte la sangre.

Tus prójimos serán siempre moscas venenosas; lo que en ti es grande - eso cabalmente tiene que hacerlos mas venenosos y siempre más moscas.

Huye, amigo mío, a tu soledad y allí donde sopla un viento áspero, fuerte. No es tu destino el ser espantamoscas.
 

Así habló Zaratustra

Friedrich Nietzsche (Trad. A. Sanchez Pascual, Alianza Editorial)


PD 1: Espectro, teneme paciencia que ya nos cruzaremos por ahí en msm  ;)

PD 2: Shogun, todo ok? Espero que todo marche joya en tu vida, saludos!

PD 3: Aragorn feo!  :D

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